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LA MUNTANYA DE SAL DE CARDONA
EL MAR TERCIARIO
CRISTALIZADO
Geológicamente, el Salí de Cardona se forma a finales del Eoceno, hace unos 40 millones de años, al depositarse la sal en el fondo de un mar Terciario interior en vía de desecación, que ocupaba lo que ahora es la Depresión Central catalana. En un clima mucho más cálido, la alta concentración de iones en el agua favorece la precipitación de las sales, con formación de las rocas evaporíticas, inicialmente precipitan los yesos (sulfatos) y después las sales sódicas y potásicas (cloruros), que llegan a aflorar a la superficie.
La Montaña de Sal de Cardona es el afloramiento de sal más importante de la Europa Occidental, también se encuentran yacimientos importantes en Alemania, Polonia, Italia y Rumanía.
CARDONA,
UN POZO DE MINERALES DE SAL
La sal es un mineral de color blanco cuando es puro, pero pequeñas proporciones de impurezas le dan coloraciones variadas que aumentan su belleza. Encontramos en Cardona varios minerales de sal, el más abundante es la Halita, sal gema o sal común de mesa y cocina. Químicamente es cloruro sódico cristalizado (ClNa), tiene el inconfundible sabor a sal, cristaliza en el sistema cúbico, tiene una densidad de 2,15 g/cm y una dureza de 2,5 en la escala de Mohs. De color blanco, las impurezas de arcillas o de óxido de hierro le pueden dar un tono rojizo o rosado.
A mayor profundidad, encontramos la Silvinita, la potasa o sal potásica, químicamente es cloruro potásico (ClK), tiene sabor salado, ligeramente amargopicante, cristaliza en el sistema cúbico, con densidad 1,98 y dureza de 2,1. Puede ser blanca o transparente, pero generalmente ligeramente rosada.
En menor cantidad aparece Carnalita, un cloruro potásico y magnésico hexahidratado, con su característico color carne.
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LA SAL DE CARDONA EN LA
ANTIGÜEDAD
La importancia vital de la sal en la antigüedad le dio el papel de moneda de cambio, era oro blanco, de ahí la palabra “salario”, la paga de la tropa soldadesca, y quien tenía la sal tenía el poder. Hace 200 años los romanos ya explotaban la sal gema en Cardona, donde emerge a la superficie a orillas del río Cardener.
El descubrimiento de la sal potásica tiene lugar en 1.912, y se explota comercialmente desde 1.925 hasta 1.990, por su uso en explosivos y fertilizantes. Al contrario que la sal gema, la mina de potasa exige minería en profundidad, que alcanza los 1.340 metros. El cierre de la mina de potasa propicia una nueva etapa, con el uso turístico de la Minilla y su preservación como espacio natural de gran belleza, dentro de un desarrollo sostenible.
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